Un día en Saint-Raphaël - Visita en familia

Visitar Saint-Raphaël en familia: Una familia cuenta su día en Saint-Raphaël entre las playas de Agay, la Île d'Or y el Macizo del Estérel.

Nuestra mañana entre Saint-Raphaël y Agay

Comenzamos nuestro día de la manera más dulce con un desayuno en la terraza, a la sombra de los árboles. Con esta vista increíble del mar, nos tomamos nuestro tiempo y disfrutamos; se está tan bien aquí.

Primero nos instalamos en la playa que está justo al lado para broncearnos. El agua está de un bando olímpico, es una auténtica delicia.

Cambio de escenario: nos ponemos en camino para visitar Agay. Su playa es magnífica, con una vista impresionante de las colinas del Estérel que se lanzan al agua. Mientras los chicos observan a los pescadores en la arena, yo no puedo evitar caminar con los pies en el agua.

Después de esta hermosa escapada, regresamos a Saint-Raphaël para pasear por los muelles del puerto deportivo. Los barcos blancos alineados sobre esa agua turquesa siempre me hacen soñar.

La tarde: Rumbo a la Île d'Or

Para la tarde, nos regalamos una magnífica excursión en barco hacia la famosa Île d'Or. Acercarse a esta mítica torre cuadrada desde el barco es un espectáculo grandioso. Con la espuma de las olas rompiendo contra la reluciente roca roja, ¡fue algo mágico y muy impresionante para los niños!

Ya es hora de regresar. Sentada en la parte delantera, disfruto de nuestro viaje de vuelta en barco hacia el puerto. Se acerca el final de la tarde y el mar se ha vuelto liso como un espejo. Refleja a la perfección los primeros destellos dorados del atardecer, un puro momento suspendido en el tiempo.

La noche: La magia del de la puesta de sol

De vuelta en tierra, disfrutamos de las últimas luces del día en la playa rodeada de palmeras. El sol comienza a ocultarse detrás del relieve y la arena mojada brilla con mil destellos. Me quedo fascinada por esta puesta de sol. El mar adquiere unos tonos anaranjados magníficos. El sonido de las olas que mueren en los guijarros me despeja la mente por completo.

El cielo se vuelve flamígero. Desde el dique, vemos los últimos barcos de enlace cruzar la bahía. El sol desaparece por completo detrás de las montañas, dejándonos una estampa increíble.

Cae la noche y el Puerto Viejo (Vieux-Port) se ilumina. A los niños les brillan los ojos al ver la gran noria iluminarse de rosa y morado sobre el agua. Es un momento mágico y de ensueño.

Terminamos este día perfecto paseando tranquilamente bajo las palmeras. *01:10* Pasamos justo por delante del casino, que está todo iluminado. ¡Un día muy completo, lleno de risas y de maravillosos recuerdos en familia!

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